Max Allen

Sobre Mí.

 

Me llamo Javier, aunque todos me conocen bajo el nombre de Max Allen (todo esto tiene una explicación, jeje), así que puedes llamarme Max.

No os dejéis asustar por mi aspecto de loco.

No os dejéis asustar por mi aspecto de loco. Es que… me encanta pasármelo en grande y disfrutar de la Vida.

Desde pequeño me ha obsesionado todo lo relacionado con el potencial de la mente, la vida interior, la meditación, el descubrimiento de uno mismo, le religión, la psicología, etc.

Según fui creciendo descubrí las Artes Marciales, y esto me llevó inevitablemente a descubrir la filosofía oriental y sus sendas anímicas. De modo que estudié Budismo, Taoismo, Induismo, etc. Leí a Confucio, Lao Tse, Sun Tzu, Yosho Yamamoto y demás pensadores de aquellas tierras lejanas. También leí muchísima de su literatura y textos cruciales y fundamentales. Sin poder evitarlo, fui enamorándome de esa cultura milenaria. Seguí investigando los escritos de autores modernos que hablaban de todo ello, como son Allan Watts, Ramiro A.Calle, Osho, etc.

Por otro lado, siempre fui un enamorado de Dios. Hoy por hoy, lo sigo siendo. Desde pequeño me educaron como católico y, la verdad, lo hicieron muy bien. Mi madre siempre me animó a descubrir qué había más allá. Ella me animaba en mi camino espiritual y le encantaba que descubriese el punto en común con todo.

Siempre quise ver el modo en que todo se aunase en una manera de vivir la Vida. Esa base universal propia de la naturaleza humana que podría llamarse vida espiritual. Me percaté de que no importaba si amabas a Cristo, Buda, Krishna, Mahoma o cualquier otro. No importaba si a Dios lo llamabas Alá, Brahma, Universo, Energía, Inteligencia Infinita o Gran Arquitecto del Universo, jajaja.

Si tu camino espiritual es el del Amor, a la hora de compartir y respetarnos todo irá bien. Puesto que el punto en común es ese, el Amor.

 

Un día llegó a mis manos El Monje que vendió su Ferrari. Ese libro supuso el punto de inflexión, la respuesta a lo que buscaba. ¡Unía la sabiduría de oriente con occidente!

 

Me preparé como hipnoterapeuta, coach y terapeuta emocional. Además no dejo de formarme en muchas más disciplinas, relacionadas.

Gracias a mis estudios e investigaciones he descubierto las mejores técnicas para controlar mi vida a través de mis pensamientos.

Desde la sabiduría de los monjes budistas hasta los últimos descubrimientos de la neurociencia, he rescatado los métodos más eficaces para convertir mi mente en mi mayor aliada y mejor amiga.

 

A la par, me convertí en ilusionista y estudié durante tres años Artes Circenses. De ahí mi nombre artístico por el que todos me llaman, Max Allen 😉

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Ese camino me acompañará siempre, pues gracias a él hoy puedo llegar a más personas todavía y de mil maneras más.

 

Según dicen los que me conocen, desde pequeño ya apuntaba maneras. Siempre he tenido unas inquietudes espirituales muy fuertes para las edades que tenía. Quería descubrir mundo y aprender de los caminos que habían forjado los grandes. Siempre acudían a mí los amigos con sus problemas y los adultos se sorprendían al manifestar mis ideas sobre la vida, la conducta, la ética, la religión y el pensamiento.

 

A los 22 años ya había hecho muchísimas cosas en mi vida! Esto sigue entusiasmándonos a muchos. Todos me decían: “Ay, si yo hubiese sabido a mis veintidos todo lo que tú sabes…” Y la verdad es que, a día de hoy, sigo avanzando por la vida de esta manera, aprovechándolo todo, descubriendo el mundo.

 

Hasta hoy, mi vida ha resultado ser una maravilla. ¡Me encanta! Esto no significa que todo en haya sido y sea alegría. He pasado por momentos muy dolorosos, con grandes conflictos internos, también los ha habido externos. Me he sentido muy incomprendido y triste muchas veces. Soy un “Pi Patel” (La Vida de Pi), en cierto modo. Aun con todo… ¡Soy Feliz! Mi Vida está llena de regalos y oportunidades que cojo sin pensar y trato de ayudar a todo el que puedo. Cada vez son más los buenos momentos y todo gracias a que siempre trato de mirar el lado bueno de las cosas.

 

En el presente, me sirvo de todo lo aprendido para enseñar a hacer eso mismo a todos los que me rodean. Ver el lado bueno de las cosas, ser optimistas y auténticos. Apostar por lo que tienen en su interior y construir su Felicidad.

“No importa que te amen o te critiquen,
te respeten, te honren o te difamen,
que te coronen o te crucifiquen;
porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.”
 
Osho
 

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