Metáfora de la Mochila para la Transformación

Cuando estuve en América, aprendí muchísimas cosas. El hombre que me acogió en su casa, mi amigo “Fernandou”, fue uno de esos maestros que encontré en aquellas tierras lejanas.

No solo era mi anfitrión; también mi jefe en el trabajo, la construcción.

De entre todas las duras enseñanzas que me transmitió recuerdo una con especial cariño.

Él siempre me decía “Tienes que tener un gran mochila. Cuanto más grande sea tu mochila mejor para tu vida”, también decía “Estudia y fórmate para agrandar y llenar tu mochila. Así tendrás siempre recursos para sacar en los momentos en que lo necesites”.

Qué razón tiene “Fernandou”, la verdad. Me encantó aquella lección.

No es la primera vez que se utiliza la mochila como metáfora. En la película “Up in the air”, el personaje interpretado por George Clooney también la empleaba. Y aunque no estoy nada de acuerdo con el mensaje que intenta propagar, la imagen me conectó con aquella experiencia de mi pasado en Estados Unidos. Además, me animó a desarrollar una teoría más personal.

 

Hoy en día, empleo muchísimo mi “Metáfora de la Mochila para la Transformación” con el objetivo de explicar bien en qué consiste un proceso de cambio vital. Os la describo brevemente.

 

Todos llevamos una mochila. La mochila de la vida. Esta se va llenando de experiencia a cada segundo.

En la mochila caben enseñanzas, comportamientos, decisiones y sus consecuencias, pensamientos e ideas, reflexiones, momentos claves, aprendizajes, etc.

 

En función de lo que permitamos que entre en la mochila, notaremos más su peso o no. Y eso no depende de la cantidad, sino de la calidad. Apreciarás que hay elementos que pesan mucho y otros que, no contentos con ser solamente ligeros, tirarán de ti hacia arriba.

Esta chica parece que va a echar a volar

¡Esta chica parece que va a echar a volar!

 

Muchos nos descuidamos y no prestamos atención a esta parte. De manera que nuestra mochila se llena de dolor, malas experiencias, decepción, miedos, comportamientos que no van con nosotros, ignorancia, angustias, etc. En definitiva, elementos que pesan mucho. Puedes sentir como tiran de ti hacia abajo y ¡hasta lo notas físicamente!

Por si fuera poco, este estado se retroalimenta añadiendo cada vez más peso a la mochila.

 

La pregunta es… ¿Cómo podemos parar esto y cambiarlo?, ¿Cómo podemos alcanzar un estado de dicha, buenas decisiones, valoración de uno mismo, alegría, tranquilidad y seguridad, buenos pensamientos, emociones útiles?

Si lo que quieres es que tu mochila esté llena de elementos ligeros y que te propulsen hacia arriba, hacia tus metas, hacia tu felicidad… prepárate.

 

La primera parte es la más desagradable. Implica abrir la mochila y, si está llena de productos tóxicos, suciedad y demás… probablemente apeste. No hay problema. Uno se aguanta y avanza. Es una parte en la que verás lo que no te gusta de tu vida, de ti mismo, y demás cosas de las que quieres deshacerte. No será fácil pero es perfectamente posible. El caso es que hay que abrir la mochila para vaciarla (ojito dónde la vacías) y limpiarla bien. Tiene que quedar impecable y lista para meter todo lo nuevo 😉

Si superas esta dura parte… lo que viene ahora será seda y terciopelo. Así que te recomiendo que seas perseverante y tengas el valor y el amor necesarios para limpiar bien tu mochila. No es un proceso fácil y, a veces implica mancharse y salpicarse. Da igual. Sigue con animo y piensa en lo bonita que va a quedar y en lo bien que te va a sentar.

 

Con la mochila preparada se inicia la segunda parte: llenarla de experiencias enriquecedoras, aprendizajes maravillosos y motivadores, hábitos que lleven hacia la buena vida, bellos encuentros, pensamientos positivos, ideas y reflexiones de calidad, paz y seguridad en ti mismo, amor y autoestima, etc.

¿Cómo? Cultivando el maravilloso jardín que es tu mente. Lee libros de crecimiento personal, conoce gente que esté en una buena frecuencia, investiga, haz las cosas que te hacen sentir bien, trata de vivir con coherencia, haz una lista de valores y sé fiel a estos, mira siempre el lado bueno de las cosas, escucha buena música y con letras que te impulsen al positivismo.

Y lo más importante: Prográmate bien cada día y sé muy selectivo con todo lo que entra en tu mochila. Gandhi decía: “No dejaré que nadie pase por mi mente con los pies sucios”. Creo que describe perfectamente lo que quiero decir.

 

Y esta, amigos, es mi Metáfora de la Mochila para la Transformación. Espero que te sirva para acercarte más al lugar al que quieres llegar.

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¿Conoces alguna metáfora del estilo?

¿Te ayuda esta metáfora para esclarecer algún aspecto de tu vida?

 

3 Comentarios

  1. LOLA

    Me ha encantado el post! Me parece una manera muy bonita de describir el peso que muchas veces llevamos encima y de el que debemos deshacernos para poder seguir hacia delante sin mas peso

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  2. Rayo

    Tengo que conocer a quien ha escrito esto

    Responder
    1. Max AllenMax Allen (Publicaciones Autor)

      Jajaja, gracias Rayo! Ya sabes que puedes suscribirte aquí abajo. En la pestaña “Contacta” tienes mi correo por si quieres escribirme y que nos conozcamos 😉

      ¡Un abrazo!

      Responder

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